14 de enero de 2014

ARQUITECTURA DE UN CURSO A DISTANCIA - Cuarta Parte

En la entrada anterior mencioné cuáles son los medios más utilizados para que un tutor pueda realizar una comunicación tanto asíncrona como sincrónica.

Recuerda que la comunicación es sincrónica cuando es realizado en el mismo tiempo, y es asíncrona cuando se realiza en un tiempo distinto. Esta es una de las principales ventajas de la educación a distancia, frente a la educación presencial: la flexibilidad para ejercer la comunicación, siendo igualmente eficaz

Y es que la pérdida del contacto físico es compensada por una relación más individualizada y personalizada, durante el periodo de formación.

Para terminar esta serie de entradas sobre la arquitectura de un curso a distancia, responderé al pedido de nuestra amiga Adriana Ramírez, de Colombia, quien nos solicita algunos consejos útiles -sobre tutoría virtual- que puedan ser implementados al inicio, durante el desarrollo, y al cerrar un curso.

He aquí las sugerencias. Algunas de ellas son mías, y otras las he recogido de la experiencia de algunos de ustedes:

Al momento de iniciar el curso:

En este momento es conveniente recordar que las actividades deben estar siempre relacionadas con los intereses y/o las necesidades de los estudiantes, y deben permitir la toma de conciencia, y la reflexión sobre su propia práctica. Asimismo, que los contenidos deben ser equilibrados y alineados con los objetivos del curso. También es importante reconocer cuáles son las expectativas y/o las metas personales o grupales de los estudiantes. 

Durante el desarrollo del curso:

En este momento es conveniente recordar que debemos explicitar claramente los logros o los objetivos que se persiguen con el curso, tener un trato personalizado con los estudiantes y ayudarles a tomar conciencia, aceptación o valoración de sus propias capacidades, habilidades o actitudes. También, y no menos importante, que debemos estar dispuestos a desarrollar su autoestima y autoconfianza. Asimismo, que debemos ayudarles para que interpreten adecuadamente los materiales de estudio, y para que desarrollen un buen análisis de los diversos puntos de vista de sus compañeros, integrándolos a sus propios saberes. Finalmente, recoger -constánentemente- información sobre el proceso de estudio y de la construcción de conocimientos de los estudiantes, familiarizarlo con el uso y manejo de las nuevas tecnologías de la información, y establecer vías de comunicación que favorezcan un clima y una sensación de pertenencia al grupo.

Al cierre del curso:

En este momento es conveniente recordar que debemos reunir información para evidenciar la calidad y la cantidad de la construcción de conocimientos por parte de los estudiantes, a través de métodos cuantitativos y cualitativos, y que la evaluación formativa debe ser ubicada durante el desarrollo del curso, mientras que la evaluación sumativa se produce al finalizar el curso, es decir, para verificar el resultado del rendimiento del estudiante.